A veces te encuentras con parejas que te desarman por completo. Idoia y Roger son jovencísimos, pero se miran con la certeza de quienes llevan media vida compartiendo el mismo camino. Son de esas raras excepciones que empezaron a salir siendo casi unos niños, en la adolescencia, y que han crecido juntos sin perder ni un ápice de esa magia del primer día. Verlos es entender, sin necesidad de palabras, lo que significa estar hechos el uno para el otro.
Para su gran día eligieron la Masia Farré, en Lleida. El entorno no pudo ser más idóneo: un rincón con un encanto rural auténtico, rodeado de naturaleza, que sirvió de refugio para una celebración íntima, cargada de una madurez preciosa y, a la vez, de esa frescura tan propia de su juventud.