Hay bodas que se graban trabajando y bodas que, sencillamente, se disfrutan de principio a fin. Cuando una pareja cruza el mapa desde Irlanda para casarse en Lleida, sabes que el día va a ser cualquier cosa menos aburrido. Clara y Graham trajeron consigo a toda su gente, su energía arrolladora y, sobre todo, esa cultura tan suya de celebrar la vida con la música como motor de todo.
El contraste fue brutal: el paisaje y el clima de Lleida abrazando una fiesta con un alma puramente festivalera, donde los invitados cantaban a pleno pulmón desde los primeros acordes de la tarde. Una boda con una banda sonora espectacular guiada por esos himnos del pop-rock británico de las últimas décadas que todo el mundo se sabe de memoria, donde los estribillos coreados en directo, los brindis y las manos al aire convirtieron el metraje en pura dinamita.
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