Hay bodas que tienen una clase especial, y la de Paula y Richy fue una de ellas. Se casaron por la iglesia en Cofita, una ceremonia religiosa clásica, arropados por un montón de invitados que llenaron el templo. Lo que más engancha de ellos en cámara es esa intensidad que tienen: una pareja elegante, sí, pero con una pasión de las de verdad, de las que se notan en cada mirada y en cómo se buscan todo el tiempo.
El banquete y la fiesta se mudaron a Mas de Ponent, y allí el día cambió de ritmo por completo. Empezaron fuerte ya en el aperitivo con música en directo, creando un ambientazo brutal que fue el calentamiento perfecto para lo que venía. Al final, lo que arrancó con la etiqueta de una boda clásica terminó convirtiéndose en un fiestón por todo lo alto. El contraste entre la solemnidad de la iglesia, la elegancia del sitio y la energía de toda su gente dándolo todo en la pista nos dejó un vídeo increíble.