Dunia y Álvaro vivieron un día de emociones a flor de piel que arrancó con un «sí, quiero» religioso precioso y muy emocionante. Después, las ganas de pasarlo bien estallaron en una celebración salvaje y divertidísima hasta altas horas de la madrugada. Sin duda, el momentazo del día llegó cuando Dunia sorprendió a Álvaro bailándole una jota, uniendo emoción, raíces y un subidón brutal que contagió a todos. De esos días en los que da gusto estar detrás de la cámara.